sábado, 26 de junio de 2010

La igualdad ficticia de los géneros

Cada vez que veo la proclamación de la igualdad de los géneros a través de los medios de comunicación, motivada por iniciativas legales, grupos de apertura de sociabilización y encuestas o estudios sociológicos me parece que esa igualdad es todavía es más ficticia que real.
Todavía quedan espacios "micromachistas" que en muchos casos son modelos intramatrimoniales socialmente aceptados y que todavía persisten. Como muestra podemos esgrimir el ejemplo de la violencia intrafamiliar que es cada día más frecuente aún en los "países desarrollados", las muertes ocasionadas por machos a las mujeres revela el sentido subyacente de una ecuación mortal: mujer-objeto, hombre-propietario.
Aún en la política, vemos en la asignación de cuotas impuestas de mujeres en puestos de dirección partidos para ampliar y "buscar equidad" de género parece ser un regalo o concesión de los hombres.
No obstante, existe la percepción triunfalista de que la mujer "ha logrado pasos muy significativos en su lucha por la igualdad" y hasta se exhiben ejemplos de algunas mujeres que han adquirido fama y poder.
Sin embargo en la intrafamiliaridad no es lo mismo. La realidad es que las mujeres tienen más carga que los hombres por su doble función: ama de casa y empleada esquema repitente en todas las sociedades, unas más que otras. Tienen que trabajar más para lograr sus proyectos personales.
Nosotros los hombres reconocemos la igualdad de la mujer desde el punto de vista conceptual y teórico. Afuera nos acogemos a las convenciones sociales y legales de igualdad pero eso es solo en el mundo exterior; pero en el espacio matrimonial es todo lo contrario.
Esto no quiere decir que las sociedades no han alcanzado avances ni conquistas a favor de la mujer. Reconozco que el modelo "hombre proveedor de todo" es casi cosa del pasado, así como los modelos socialmente construidos de una masculinidad avasallante.
No obstante falta mucho por hacer. Los matrimonios en la actualidad se han convertido en espacios cotidianos de luchas de poder y dominio, promovidos por grupos sociales de presión que creen en la igualdad de género, como una batalla para lograr dominar al otro.
También las sociedades han creado un modelo aparente de "mujer liberada" trabajado por los gobiernos (lograr ganar el favor de las mujeres para los votos) a base de concesiones legales coyunturales, los cuales son esquemas ficticios y contradictorios.
Estos son dos factores de los muchos que se podrían analizar reconociendo que el camino es largo, para no colocarnos en la posición de un reconocido escritor argentino que decía que "El matrimonio es la gran hipocresía de la cultura occidental".

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