lunes, 25 de marzo de 2013

Los retos del nuevo Papa: más que doctrina la Iglesia necesita un cambio de imagen

   Es probable que el nuevo Papa Jorge Mario Bergoglio llamado ahora con el nombre de Francisco deje a un lado las cuestiones doctrinales fundamentales de la iglesia católica y se concentre más en darle credibilidad a esa institución agobiada por escándalos morales y financieros.
   Resulta muy difícil lograr una  Iglesia  que enfrente los  grandes debates doctrinarios, que aún en estos tiempos están pendientes, cuando existe el clamor de muchos del colegio cardenalicio, han puesto de relieve por ejemplo la necesidad de que el Instituto para las Obras Religiosas (IOR) se adapte a la normativa fijada por Moneybal (agencia del Consejo Europeo que vigila la limpieza del dinero que manejan los bancos).  La banca vaticana ha sido seriamente cuestionada en los últimos tiempos.
   El Papa Francisco tiene la ardua tarea de revertir los efectos devastadores a la imagen de la iglesia causada por algunos sacerdotes que ha sucumbido en delitos graves como la pederastia y los cuestionamientos recogidos por el informe de tres cardenales llamado vatileaks. Una buena parte de los primeros años de su pontificado siempre tendrá en primer orden estos puntos en su agenda.
   Otro de los puntos importantes es o no la aceptación de corrientes modernistas dentro de la iglesia, en otras palabras "aceptar la realidad del pensamiento del mundo moderno" proposición de los antivaticanistas como por ejemplo,  en cuanto a la administración de anticonceptivos, el celibato como una opción o requisito obligatorio para los sacerdotes o combatir estas corrientes con ortodoxia y el endurecimiento de las posiciones con la bandera de los dogmas tradicionales.
   Muchos ya  consideran la renuncia de Ratzinguer al solio papal como el inicio de posibles cambios a lo interno de la Iglesia.  Este hecho inusual y que no ocurría durante siglos, es un signo más que evidente de que  la curia ha entendido de que era necesario un giro importante.
   Sin embargo, aunque la iglesia no es sólo el Papa, Bergoglio ha dado signos de cambio y un posible rumbo distinto al de su predecesor: sencillez y humildad cuyos pequeños gestos los ha reconocido el jesuita español de El Salvador Jon Sobrino.
   Más ilusionado está el  ex sacerdote brasileño Leonardo Boff quien en una columna semanal que acostumbra a escribir expresó que: "Francisco  tiene en mente una iglesia fuera de los palacios y los símbolos del poder" y que lo demostró incluso en los adornos físicos de la indumentaria papal: "Normalmente, los papas y Ratzinguer principalmente,  ponían sobre sus hombros la muceta, esa  capita corta bordada en oro que sólo los emperadores podían usar.  El papa Francisco llegó sólo vestido de blanco".
    Esas opiniones por lo menos son un indicador de que al menos Francisco ha dado una nueva imagen personal al papado, alicaído y criticado por estar distanciado de los pobres y con más sombras que luces.  No obstante millones de católicos en el mundo están a la espera  de nuevos cambios no tan sólo en la persona del Papa, sino también institucionales y doctrinales. 
    


















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