miércoles, 30 de junio de 2010

Europa ¿Un gran burdel?

La Organización de las Naciones Unidas acaba de afirmar que hay alrededor de 140,000 mujeres víctimas de la trata de personas con fines de explotación sexual en Europa, colocándose como uno de los crímenes organizados más influyentes en el mundo después del narcotráfico.
En este número de víctimas (mal contadas), naturalmente se encuentran mujeres de mi país (dominicanas), pero principalmente también de la Unión Soviética (19%), Africa (5%) y Asia Oriental (3%) y de otras partes del mundo, cuyo destino es llevarlas a Europa que tiene una posición nada envidiable de ser el principal continente receptor de este tipo de esclavitud.
De acuerdo al señor Antonio María Costa, director ejecutivo de la oficina de la ONU contra la Droga y el Crimen Organizado una de cada siete es víctima de la trata en Europa, como afirmó en un reportaje publicado en el periódico El País (30 de junio).
Sin embargo, la República Dominicana fue señalada en un informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en la décima revisión anual del Departamento de Estado sobre la lucha internacional contra el tráfico de personas y la explotación sexual.
Además advirtió a otros 13 países que no cumplen con los requisitos internacionales mínimos que podrían enfrentar sanciones de parte de Washington a menos de que mejoren esta situación. El propio Estados Unidos estuvo incluido en el informe pero con una "evaluación positiva".
No obstante, detrás de los datos fríos se esconde una realidad: el estímulo de los países europeos receptores, como por ejemplo Suiza que no prohíbe la prostitución de menores de 16 y 17 años de edad, por lo que podría convertirse en un "paraíso sexual".
Los paíes latinoamericanos, asiáticos y africanos son váctimas de la voracidad de bandas de trata europeas, y rusas principalmente, que ofrecen cuantiosos emolumentos a través de engaños publicitarios (supuestos castings de agencias publicitarias), anuncios de ofertas de trabajo y otras modalidades en complicidad con autoridades complacientes de cada país, aprovechándose de los niveles de pobreza que cada día son más altos en los paíes subdesarrollados.
Se han constituido verdaderas "empresas de captación" de mujeres en América Latina y Africa que actúan en complicidad con "emporios europeos" de trata de blancas por lo que la lucha y el enfoque del Departamento de Estado debe incluir también números adecuados y establecer el nivel de culpabilidad de los paíes receptores.

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