viernes, 15 de julio de 2011

La intransigencia de los conservadores haría fracasar a los E.E.U.U.

    Al parecer el ejercicio de la cordura no es la principal característica del Tea Party y los republicanos que animados por sus deseos del fracaso económico de la administración de Obama, son capaces de enrumbar a su país y el resto del mundo al abismo y a un desastre sin precedentes en la historia financiera mundial.
    La falta de consciencia y el enarbolamiento de un nacionalismo a ultranza llevarán indefectiblemente a un titanic financiero a la principal economía del mundo ya amenazada desde hace largo tiempo.  No ha valido las llamadas de reflexión de los círculos financieros mundiales ni las amenazas de compañías calificadoras de rebajar la solvencia de la economía estadounidense.
   El dos de agosto es la fecha fatídica para el mundo.  Los Estados Unidos podría declarar una cesasión de pagos y la salvación depende de un pequeño grupo de radicales que entienden que reducir el déficit con imnpuestos es un pecado capital.  Ese grupo de radicales incluidos los republicanos y el Tea Party estaba desde hace tiempo buscando esta brecha.
   Una brecha para demostrar su rancio poder y demostrarle al mundo que la razón no prevalece ante la intransigencia y hacer de Obama el culpable del desastre económico.  Sin embargo, advertimos a este grupo que esa actitud podría ser un boomerang.  A los electores estadounidenses a la larga no es gustará que por esa actitud su país se hunda y pierda la hegemonía mundial.
   Lo que Obama busca es reducir el déficit federal de unos cuatro billones de dólares, a cambio de que el Congreso le permita asumir nueva deuda para que el gobierno pueda pagar sus facturas, créditos y los beneficios de los bonos estatales, además de la reducción de servicios públicos, y el aumento  de los impuestos de las empresas petroleras y a los ingresos superiores a los 225,000 dólares anuales, impuestos que se justifican ante la actual crisis.
    Como respuesta los republicanos insuflados por los conservadores del Tea Party se oponen apoyados en su mayoría en la Cámara de Representantes a nuevos impuestos.
   Solo hay que imaginarse cómo sería el mundo en caso de que los E.E.U.U. anunciaran una cesasión de pago: internamente los pensionados se quedarían sin sus cheques y China el gigante asiático, se quedaría sin sus bonos del tesoro y algo más: definitivamente perdería su credibilidad, daños irreversibles que podrían definir el futuro del tablero mundial.
   La trampa de los conservadores ha sido tendida, pero en este caso si no predomina la razón y la cordura para las negociaciones, todos caeremos en ella.










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