martes, 19 de abril de 2011

China: "ni socialismo ni capitalismo, es corrupcionismo"

   El título que encabeza este artículo fueron palabras expresadas por el gran artista chino Ai Weiwei en una entrevista concedida al diario español El País y que retratan la situación  de China, el gran gigante asiático que tiene un sistema económico híbrido de estructuras sociales injustas e intolerantes con cualquier tipo de disidencia.
  Ai Weiwei  detenido recientemente bajo la acusación surrealista de "delitos económicos" en pocas palabras define lo que es China hoy día: un país con una clase autocrática gobernante apática a los reclamos de su gobernados y ávida de reconocimiento y de un lugar importante dentro de la hegemonía mundial.
  China es de los casos únicos en la historia en el cual un país es aplaudido y alabado por su sistema económico con superávits importantes, sin embargo ha sido un fracaso en materia de derechos humanos.  La mayoría de los organismos multilaterales, así como las demás potencias guardan un silencio inexplicable e injustificado, con las detenciones de los disidentes chinos.
  Ahora le toca el turno al disidente Ai Weiwei detenido al estilo chino: apresamiento repentino y escasa o ninguna  información de su paradero, una acción que se llevó a cabo cuando se disponía a viajar a Hong Kong.  Ya antes el gobierno chino había advertido a Weiwei que no saliera del país con la intención de que no recogiera el Premio Nobel de la Paz concedido a su amigo y también compatriota Liu Xiaobo. 
   La represión en China ha aumentado debido a la revuelta en los países árabes y las invitaciones a través de Internet a incorporarse a la "Revolución del Jazmín".  Las autoridades de ese país han llevado a cabo numerosas detenciones ante la mirada indiferente  de una gran parte del mundo y la advertencia de uno de los órganos de difusión del Partido Comunista Chino, el Global Times, que expresó en uno de sus editoriales: "La ley no cederá ante disidentes sólo por las críticas de los medios occidentales".
  Weiwei ha dicho que los casos de corrupción y los abusos no salen en la prensa, sólo en Internet y que con lo que llama el corrupcionismo en China la gente está "harta"  no sabe que pasará, y que  la moral  de los gobernantes está perdida.
   Lo cierto es que China desde hace tiempo perdió la etiqueta social y económica del comunismo, ahora es un híbrido incierto cuyo destino inexorable es que algún día haya una implosión social de sus ciudadanos en contra de sus gobernantes. 
 




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lunes, 4 de abril de 2011

El atractivo sentimiento antieuropeo

   El rápido ascenso de Marine Le Pen  en Francia con sus pretensiones de retirar a Francia del euro y restaurar los controles fronterizos, acentúa un proceso que podría ser  irreversible: el crecimiento paulatino pero sostenido del sentimiento antieuropeo de sus mismos ciudadanos cansados ya de las promesas y los fracasos de sus líderes políticos.
    Le Pen ha sabido aprovechar el descontento y puede exhibir triunfos de su Frente Nacional Francés, que contrario a su padre ha alejado (o por lo menos lo aparenta muy bien) sus discursos de la concepción xenófoba y ultraderechista y ha los ha aparejado con una especie de "nueva moderación" que seduce a los franceses que ven a este partido como  un "partido patriotico y nacionalista tradicional".
   El actual presidente francés Sarkozy ha contribuido al crecimiento del Fente Nacional Francés.  Una de las grandes ayudas es que Sarkozy con un sentido oportunista fuera de serie ha dado varios traspiés, creyendo atraer el voto de la extrema derecha al crear un raro ministerio de "identidad nacional", el fortalecimiento de leyes antiinmigratorias, y la expulsión de los gitanos, por lo que el presidente francés lució maás extremista que Le Pen.
   Sin embargo los ciudadanos advirtieron un oportunismo, una jugada electoral del presidente francés más que una actitud reflexiva, que pierde terreno ante un Frente Nacional Francés que "ha moderado" su discurso con temas que le gustan a los franceses como por ejemplo los derechos de la mujer y el laicismo.
   Por otra parte, es atractivo para los europeos una respuesta política adecuada aunque sea para alimentar sus esperanzas, ante una zona euro que se resquebraja por los declives económicos de algunos de sus países miembros y el descreimiento de los líderes eurocentristas que veían  la panacea para todos los problemas de la comunidad.
   Marine Le Pen ha sabido muy bien disfrazar su intolerancia con visos de "seintido común" y apelando al sentimiento y está haciendo del Frente Nacional Francés,  un partido que ha superado los tiempos de su padre Jean- Marie Le Pen que expresaba barbaridades como definir la cámara de gas usadas en el Holocausto como "detalle histórico".
    La seducción del sentimiento antieuro y antieuropeo podría ganar terreno en un futuro.  La extrema derecha que sea capaz de capitalizarlo se convertiría en una opción de poder considerable
     Al parecer se están abriendo brechas a favor del ultraderechismo y el antiunionismo europeo encabezados por líderes atípicos forzados a ser "moderados" para capitalizar el sentimiento de sus ciudadanos.





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