lunes, 3 de enero de 2011

La geopolítica de la intolerancia


Si pudiéramos usar términos médicos para definir la situación mundial de la tolerancia diríamos que está en coma.  El mundo se mueve entre tres extremos: el fanatismo religioso que no está capacitado para administrar  ni ejercer espacios de poder, la derecha que está avanzando en países tradicionalmente democráticos y las apetencias de hegemonicas de países con regímenes totalitarios.
El fanatismo que es el mismo fundamentalismo religioso deja estelas de muerte en atentados cada día más atroces, el último de ellos fue el atentado a una iglesia copta de Alejandría (en Egipto) El papa Benedicto que causó la muerte a 21 personas y heridas a otras 79.
El Papa Behedicto XVI calificó este acto como "vil como los llevados a cabo en Irak de poner bombas cerca de casas de cristianos para obligarlos a irse", y que "ofendía a Dios y a la humanidad entera”. Sin embargo,  los grupos religiosos islámicos radicales han sido una degradación del verdadero islam que practica la tolerancia y su actitud crítica a las  ambiciones desmedidas de poder.
El extremismo islámico como es natural no está capacitado para ejercer espacios de poder y cuando lo ha hecho lo que hace es sumir a sus pueblos en la miseria y la injusticia social
La derecha extrema que ha avanzado en países con amplia tradición democrática como los Estados Unidos y en algunos países de Europa también gana terreno al ver sus países con una inmigración creciente y la pérdida de espacios hegemónicos en el tablero del ajedrez mundial: la derecha republicana resumida en el Tea party desea revivir los "momentos de gloria" del estado guerrerista estadounidense apoyados por los intereses de la industria bélica y petrolera, aquellos intereses que iniciaron una "guerra" en Irak de la cual  su presidente actual Barack Obama quiere salir y que ahora es un callejón sin salida.
En Europa también los extremistas de derecha buscan principalmente frenar la ola migratoria hacia sus países.  La desesperanza y la crisis económica están creando "nuevos nacionalismos" con cambios más violentos en ocasiones alentados desde sus mismos gobiernos para "ponerse a tono" con la población.
Los regímenes totalitarios son el último extremo.  Países como Corea del Norte con programas nucleares amenazadores con gastos militares exhorbitantes, no obstante su población estar a las puertas de una gran hambruna en este año (24 millones de norcoreanos podrían sufrir hambre extrema) según la FAO y el Programa Mundial de Alimentos parece alguo irracional.
Los aprestos hegemónicos del régimen totalitario de Kim Jong-il  unido a la carencia crónica de alimentos, ha ocasionado que miles de norcoreanos abandonen su país, con cifras récord el pasado año que recien terminó.
Estos tres componentes a que nos hemos referido forman parte de una geopolítica de la intolerancia, convertidos en modelos exportables en estos momentos en que parece que asistimos al fin de ideologías tradicionales que parecen haber fracasado: tanto el capitalismo (por la caída y falta de credibilidad en que cayó el mundo financiero) como el socialismo estatal o la economía centralizada (modelos que fracasaron en resolver los problemas de la sociedad tanto económicos como sociales de espaldas a la dinámica de los nuevos tiempos).
La geopolítica de la intolerancia se nueve con amplios sustratos en todos los continentes amenazando las conquistas sociales y políticas que ya se habían alcanzado desdel el siglo XVIII.

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