lunes, 27 de diciembre de 2010

Julián Assange: un prisionero de las potencias


Julian Assange mentor  y fundador de Wikileaks está pagando un costo económico y  personal por las filtraciones de datos ahistóricos pero de gran consumo en la red de los "secretos" de las grandes potencias que también están siendo filtrados por algunos de los principales periódicos que los están publicando.
Acorralado económicamente y tener que verse obligado a escribir sus memorias a destiempo, Assange está siendo víctima y es victimizado por las grandes potencias que no le perdonan su osadía: demostrar que son vulnerables, que la seguridad y el poder inmenso de vigilar de manera orweliana a ciudadanos de todo el mundo y manipular resultados políticos ha sufrido un revés.
Wikileaks ha empoderado a cualquier usuario de internet de datos "secretísimos" e "inaccesibles", creando una especie de "coredor de la libertad", pulverizando la concepción empírea que tenían las personas de que los secretos tras bambalinas nunca se conocerían y que en el caso de los Estados Unidos. tendría que esperarse por décadas para ser "declasificados".
Aunque la libertad sigue siendo aún relativa porque el mismo Assange se ha quejado del trato periodístico de las filtraciones alos medios de comunicación escritos de Europa que a su perecer no ha sido satisfactorio.  Algo que olvidó el australiano es que los medios de comunicación tienen su política editorial y responden a intereses económicos diferentes a los deWikileaks.
Assange ha recibido apoyo de muchas personas en todo el mundo, desde artistas, premios nobel e instituciones; pero ese apoyo no ha sido suficiente para revertir su situación.  Las acusaciones dudosas de mujeres ante la fiscalía sueca (cuyos detalles curiosamente fueron publicados en uno de los periódicos que publican sus filtraciones) han provocado que se agote económicamente por el pago a los abogados que tienen que defnderlo y comience a escribir unas memorias forzadas y comerciales antes de que maduren los hechos.
Quizás las memorias de Assange no den lo mejor de él, de seguro escribirá con saña como es natural y estará presionado por las circunstancias económicas del cerco financiero y cibernético del establishment mundial, dirigido por las potencias y que penetran bancos, transnacionales, corporaciones de tarjetas de créditos y dominios.
Assange el prisionero de las potencias y que inauguró una nueva etapa en la era cibernética, escribirá unas antimemorias, presionado por situaciones  que no pudo prever antes de su osadía. Los detalles circunstanciales puden ser agobiantes en una etapa en la cual se desafía al establishment financiero, económico y político.
Se requere más que el apoyo sentimental y la solidaridad momentánea que le han ofrecido al filtrador Assange para que pueda salir airoso, más que un respaldo tímido de su país, Australia que no ha podido dar un paso adelante.
De todos modos, todavía le queda un as bajo la manga al fundador de Wikileaks, nuevos datos ahistóricos que a manera de amenaza ha dicho que los publicará en caso de que los Estados Unidos presente una acusación formal.  Es su último recurso.  Esperemos.

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