jueves, 16 de septiembre de 2010

Barack Obama vs. el establishment

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Entendí perfectamente al presidente Barack Obama cuando en un reciente mensaje expresó que se sentía “frustrado” por las dificultades encontradas para cumplir con el “cambio que había prometido en su campaña”, según versiones recogidas en el diario español El País en su edición impresa del pasado 11 de septiembre.
Sabía que esa situación vendría: Obama que alcanzó el solio presidencial con una maleta llena de ilusiones para sus seguidores en todo el mundo, con promesas acerca de los cambios requeridos en el accionar de la política internacional estadounidense, sería frenado por una fuerte oposición conservadora tanto en su país como en el mundo.
Dos frentes del establishment tiene Obama en su contra: el frente doméstico cuya cabeza visible es el Partido Republicano y más atrás los intereses ocultos de la industria bélica, farmacéutica y de otras transnacionales y el otro, el liderazgo conservador mundial y el fundamentalismo religioso, una madeja de intereses aparentemente contradictorios y de rara mixtura, pero todos con un objetivo común: mantener el status quo mundial de intolerancia y belicismo.
Obama quiere realizar su sueño y como ejemplo he aquí dos de ellos: el fin de guerras sin sentido (pero con mucho sentido para la industria bélica y otros intereses políticos fundamentalistas en el Medio Oriente) como la de Irak, la cual no conduce a ninguna parte y su propuesta para juzgar en tribunales civiles a los presos de Guantánamo. Este último escollo no le ha permitido cerrar ese centro de torturas como había prometido.
No es una casualidad que el conservadurismo estadounidense gane terreno y ese es el costo que tendrá que pagar el presidente Obama, para hacer los cambios que requiere la política estadounidense. Su alta popularidad al ser elegido, reveló que la sociedad norteamericana requería de cambios, pero sin embargo, las poderosas “manos invisibles” del establishment encumbrado en medios de comunicación, el mundo financiero y las grandes empresas transnacionales, parece un valladar insalvable.
Uno de los ejemplos del avance del ultraconservadurismo dentro del establishment fue la victoria fulminante del Tea Party en las recientes elecciones primarias del Partido Republicano con la victoria de Christine O¨Donnell
Ese establisment es capaz de manipular encuestas, destruir imágenes y con poder de aglutinación para constituirse en un notable frente de oposición. Obama lo ha entendido así, y está dispuesto a luchar contra los obstáculos y por eso expresó su “frustración” por la poca colaboración de la clase política para sus cambios.
Es posible que el presidente sea “castigado” en las elecciones de medio término de noviembre, y que el conservadurismo o ultraconservadurismo logre detener el avance de las ideas de cambio de Obama y que medios se dediquen a destacar su impopularidad; pero detrás de todo está la “última decisión” o el contrapeso de los electores estadounidenses y la creciente popularidad de Obama en Europa donde el 78% de los europeos apoya su política exterior, según la encuesta “Tendencias Trasatlánticas 2010”, veremos que pasará…

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